jueves, 31 de julio de 2008

Jorge Luis Borges: SPINOZA




Las traslúcidas manos del judío
Labran en la penumbra los cristales
Y la tarde que muere es miedo y frío
(Las tardes a las tardes son iguales).
Las manos y el espacio del jacinto
Que palidece en el confín del Ghetto
Casi no existen para el hombre quieto
Que está soñando un claro laberinto.
No lo turba la fama, ese reflejo
De sueños en el sueño de otro espejo,
Ni el temeroso amor de las doncellas.
Libre de la metáfora y del mito
Labra un arduo cristal: el infinito
Mapa de Aquel que es todas Sus estrellas.

(De El otro, el mismo)

Recitado y comentado por el propio Borges aquí.

2 comentarios:

Kipling dijo...

¡Borges se mereció el puto Nobel hasta cuando escribía la lista de la compra, coño!

Carlitos, tu blog me gusta mucho. :D

carlitosrock dijo...

¡Gracias, kipling!

¡jaja! Capaz que lo del Nobel es como un OT, nada más que en este van todos de frac. Y la verdad, a alguno que otro no le hubiera venido nada mal el fiat si quedaban séptimos ¿no?.

Igual, amigo kipling, Borges se ganó -por lo menos para mí- el que queramos leerlo. Y que también queramos que lo lean los que nos siguen.

Para mí, Borges es el viejo que nos reúne frente al fuego y nos cuenta historias. Es uno de esos viejos que lo hicieron por milenios.

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