lunes, 11 de enero de 2010

Baglietto - CARTA DE UN LEÓN A OTRO



Carta de un león a otro
Chico Novarro

Perdona, hermano mío, si te digo
que ganas de escribirte no he tenido.
No sé si es el encierro,
no sé si es la comida
o el tiempo que ya llevo en esta vida.

Lo cierto es que el zoológico deprime
y el mal no se redime sin cariño.
Si no es por esos niños
que acercan su alegría
sería más amargo todavía.

A ti te irá mejor, espero,
viajando por el mundo entero,
aunque el domador, según me cuentas,
te obligue a trabajar más de la cuenta.

Tú tienes que entender, hermano,
qué el alma tiene de villano:
al no poder mandar a quien quisieran
descargan su poder sobre las fieras.

Muchos humanos
son importantes,
silla mediante,
látigo en mano.


Pero, volviendo a mí, nada ha cambiado
aquí, desde que fuimos separados.
Hay algo, sin embargo,
que noto entre la gente;
parece que miraran diferente.

Sus ojos han perdido algún destello,
como si fueran ellos los cautivos.
Yo sé lo que te digo,
apuesta lo que quieras
que afuera tienen miles de problemas.

¡Caímos en la selva, hermano,
y mira en qué piadosas manos!
Su aire está viciado de humo y muerte,
y quién anticipar puede su suerte.

Volver a la naturaleza
sería su mejor riqueza:
allí podrán amarse libremente
y no hay ningún zoológico de gente.

Cuídate, hermano...
yo no sé cuándo...
pero ese día
ya está llegando.

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