jueves, 4 de marzo de 2010

Relojero Campanella



Cuando hace casi cinco meses salí del cine después de haber visto “El secreto de sus ojos” de Juan José Campanella, lo hice con la impresión de que la película era como un reloj antiguo, un precioso objeto de colección construido exclusivamente con materiales nobles y donde cada una de las perfectas piezas de su delicadísima maquinaria estuviera milagrosamente ensamblada con el resto, no solo para funcionar sino también para permanecer.

La película me hizo pensar en el relojero Losada, un militar español que tuvo que exiliarse a Londres, perseguido por sus ideas liberales durante el reinado de Fernando VII y que allí empezó a hacer relojes que adquirirían fama mundial y serían copiados y falsificados en toda Europa. Fue el relojero Losada quien le regaló a la ciudad de Madrid el mítico reloj de la Puerta del Sol, punto de encuentro obligado para tomarse las 12 uvas de la suerte y dar la bienvenida a cada nuevo año al compás de las 12 campanadas de las 12. Todo un símbolo. Recordé también una entrevista en la que Campanella contaba que cuando se queda sin dinero viaja a los Estados Unidos, dirige series de televisión y trabaja por encargo hasta ahorrar lo suficiente como para volver a su país y hacer el cine que él quiere, el cine que nosotros queremos.


“El secreto de sus ojos”, uno de los mejores ejemplos de ese cine que nosotros queremos, es una trágica historia de amor envuelta en un thriller clásico, contiene un marcado espíritu de denuncia a la violencia descarada e impune inmediatamente anterior a los años negros de la dictadura militar y descansa sobre una segunda historia de amor igualmente grande y teñida de amargura y tragedia pero con final feliz. Es también una historia sobre la abrumadora diferencia que hay entre lo legal y lo justo , y una severa toma de conciencia sobre lo fácil y lo peligrosa que es la simpatía inmediata por quienes deciden hacerse justicia a sí mismos. Es, además, una película que no se puede clasificar porque está en continuo movimiento y pasa del drama a la comedia y de lo trágico a lo cómico y de lo sublime a lo miserable y de lo noble a lo ridículo y de la acción al amor y del amor a la esperanza y de la esperanza a la desolación y de la desolación al humor y del humor al desencanto y otra vez a la acción.

“El secreto de sus ojos” se construye sobre un guión, que la crítica ha catalogado casi unánimemente como perfecto y sin fisuras, donde las palabras pesan tanto como los silencios y sólo un poco menos que las miradas (el secreto está en los ojos) y del que se alimentan las soberbias interpretaciones de un Ricardo Darin espléndido, a la altura de lo mejor de si mismo, convertido en el perfecto héroe de la retirada o de un adorable Guillermo Francella tan dolorosamente humano, tan trágicamente divertido que es difícil resistir la tentación de levantarse a abrazarlo y de una elegantísima Soledad Villamil de la que nos enamoramos todos. Ellos son los protagonistas principales, pero sería injusto pasar por alto a los otros, no destacar, por ejemplo, el magnífico trabajo de Mariano Argento, interpretando al reverendo hijo de la gran puta que es Romano, porque, como ya dije, han pasado ya cinco meses desde que vi la película pero todavía tengo ganas depilarle el bigote con dolor, mucho dolor, y personalmente.

Combinar tantos géneros distintos y tantas historias cruzadas, como las que componen “El secreto …”, construir tantas escenas en tantas atmósferas y hacerlo sin descuidar nunca la atención sobre tantos detalles y ponerles música y meternos en la mente y en el corazón de tantos personajes y no permitirnos sacarlos del nuestro y mantener ese pulso imposible durante más de dos horas sólo puede hacerlo un maestro. Campanella lo es. Los exigüos límites de su talento se habían mostrado ya otras veces como en “El hijo de la novia” o en la maravillosa miniserie de TV que es “Vientos de agua”, pero nunca como ahora, en “El secreto de sus ojos”, sus largos pasos de funámbulo experto habían sido tan firmes y tan seguros recorriendo una y otra vez la estrecha cuerda floja tendida por si mismo entre la comedia inteligente y el drama sobrio.

“El secreto de sus Ojos” que funciona con la admirable precisión de un reloj de Losada y que no sólo está pensada para funcionar sino que también está destinada a permanecer y a convertirse en un símbolo, me hace pensar que Campanella, que de vez en cuando no tiene más remedio que exiliarse como Losada, es, también como él, un maestro relojero.



Este domingo, “El secreto de sus ojos” opta al Oscar en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa. De entre todas las que compiten con ella, la única que yo he visto es "La teta asustada" (que no me gustó para nada, por cierto) pero incluso sin ver las demás y sin dudar de sus méritos, estoy completamente segura de que “El secreto… ” merece ese Oscar como merece todos los demás premios que haya recibido o vaya recibir. Igualmente, estoy segura de que todos los que no recibió, también los merecía.



Suerte Maestro.


8 comentarios:

Risk dijo...

No es por ser argentino... pero también sí por ser argentino... pero es una historia hermosa y terrible y hermosa como todavía espero que sea la de primera patria.

Y no es por el premio en sí que le deseo suerte al Maestro Campanella, sino por el regalo, como tan bien decís, alma. Porque ese regalo también incluye que sigan laburando en cosas con fundamento nuestros cineastas. Todos los implicados en este arte grupal que es el cine.

Y gracias alma por el amor y la poesía. De nuevo. :D

almalaire dijo...

:D

Pues me he llevado un alegrón, la verdad. Me he alegrado incluso más de lo que esperaba :P

Es una película perfecta y maravillosa y merece que se enteren en todo el cochino mundo :P Que le den el oscar es una de las mejores maneras de que eso pase, por eso es tan importante.

Risk dijo...

¡Grande Maestro!

marchuxx dijo...

O no he revisado apropiadamante, o no existe la firma del autor de este posteo. Exijo a 12261 que corrija este dislate inmediatamente, o me veré obligado a iniciar acciones ilegales impertinentes.

Por otro lado: ¡congratulaciones! Ahora Arte Arjo solucionó el problema de la inencontrabilidad, y aparece al menor gugleo. Adjunto pruebas:
http://www.google.com.ar/search?hl=es&source=hp&q=arte+arjo&btnG=Buscar+con+Google&meta=&aq=f&aqi=&aql=&oq=
Espero le resulte satisfactorio saber que ha subido de categoría de "Ignoto" a "Inexplorado". O bajado, según le guste o no el reconocimiento. Yo no puedo opinar, por ser un reconocido materialista ignorante.

Risk dijo...

jajajajaja! ¿Viste, marchuxx? ¡Argentina potencia! Y gracias por lo de Nine, hermano. Tá buenísimo. Y lo publiqué rápido, como habrás notado...

almalaire dijo...

El post era mio, marchuxx, pero las acciones ilegales impertinentes prometen mucho, asi que olvida lo que he dicho e inicia cuanto antes ;)

Gracias

marchuxx dijo...

Si, todo muy bonito. Pero la firma d'autore debe figurar en el cuerpo principal y no en los comentarios. Caso contrario, se trata de almaoculta y no alaire. Noblesse oblige. ¡Touche! ¡Gané otra vez! ¡Si si si, calentito quedaste!

almalaire dijo...

almaoculta :) Suena bien

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